Reflexión sobre la tutoría en línea.
Si la tutoría es compleja en la educación convencional o no virtual, en un curso de e-learning, que se refiere a los procesos de aprendizaje mediados por dispositivos digitales, es aún más compleja. Creo que nos olvidamos del aspecto más importante, el proceso de aprendizaje, por la preocupación o fascinación por la importancia de los dispositivos. Realmente los alumnos quieren aprender, avanzar, progresar, y este medio es realmente interesante, por ser extraordinariamente proactivo.
Pensamos que el aprendizaje siempre ocurre bajo la orientación y tutela de un profesor o tutor, que es quien organiza lo que hemos de aprender y la forma como lo aprendemos. Sin embargo, las personas adultas, nuestros alumnos, desarrollan su propia capacidad de aprendizaje, pues poseen ya un bagaje muy nutrido, que debemos aprovechar para nuestros intereses como tutores: aprendemos por nuestra propia iniciativa y orientación; aprendemos por la interacción con otras personas iguales en espacios de comunicación; aprendemos por la orientación y acompañamiento de personas expertas, que diseñan nuestro proceso.
El e-learning suma a lo anterior, la potencialidad de las redes y su intercomunicación, creando comunidades de aprendizaje, su simultaneidad y su versatilidad.
El tutor es, en consecuencia, el responsable de la generación de las condiciones para la gestión del aprendizaje. Creo que significa que es un organizador, mediador entre los estudiantes dispersos, aislados y desconocidos entre sí; y los contenidos del curso. Dinamizador, orientador de las actividades del curso, impulsor de preguntas. Impulsor del reconocimiento del otro, generador de espacios de identidad individual y colectiva al interior de la comunidad. Enlace organizados en torno a las comunidades y el sistema de gestión del sistema educativo. Su papel es clave, es complejo, es imprescindible, y es exigente para él.
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